jueves, 15 de febrero de 2018

El camino de los pensamientos...

En este tiempo que hemos comenzado de cuaresma, la liturgia sale a nuestro encuentro para prepararnos a gozar de la Pascua. Hoy se nos presentan dos caminos, tengo que escoger. El elegir un camino u otro es una realidad vital, continuamente estamos eligiendo, sea lo que sea y como sea; pero, hoy podemos detenernos a pensar qué camino suelo escoger habitualmente, para ello nos podemos preguntar:

¿Qué es para mí la vida?
¿A quién sigo?
¿A quien escucho?
¿A quién amo?
¿A quién sigo?
Se concluyen estas preguntas con esta otra: ¿Dónde es encuentran mis pensamientos?

El pensamiento muchas veces nos define, es una buena brújula para saber qué busco en la vida y hacia dónde quiero ir. Como monja cisterciense os quiero presentar las clases de pensamientos que San Bernardo de Claraval nos dice:

. Los primeros pensamientos son los completamente ociosos e inútiles y que no viene al caso. El alma puede rechazarlos o admitirlos fácilmente, si vive dentro de sí misma y en presencia del Dueño de todo el mundo. Estos son lodo; un simple lodo que no se pega ni huele mal, a no ser que permanezca mucho tiempo en nosotros, y por nuestra desidia y negligencia se convierta en otra clase de pensamientos, como lo experimentamos diariamente.
-Los otros pensamientos son los más violentos y persistentes; están relacionados con las necesidades de nuestra naturaleza y brotan casi del mismo barro del que estamos hechos nosotros. Si les damos entrada muy difícil y doloroso volverlos a expulsar. ¡Cuántas veces nos absorbe de tal modo el  pensamiento de la comida, vestido, cosas que a penas lo podemos arrancar de nuestro corazón! Estos son un barro pegajoso y repugnante.
-La tercer clase de pensamiento son tan deshonestos y repugnantes como es la envidia, la vanagloria y otros vicios detestables. Estos hay que evitarlos como si fueran el estiércol más inmundo y repelente.

¿Qué pensamientos te habitan? 

martes, 13 de febrero de 2018

Cuaresma del corazón...


Debemos observar los movimientos de nuestro propio corazón. Unos nos son más fáciles de detectar y otros nos cuestan más percibirlos. Cuando somos conscientes de esos movimientos que nos cuestan percibir solemos tener la actitud de huir, de evadirnos y buscar cosas exteriores que no nos dejen escuchar, sentir esos movimientos. Entonces el corazón se nos endurece. Esa dureza de corazón que se resiste a transformarse. Dios no quiere un corazón cerrado, le quiere libre, universal. Dios quiere la conversión de los hombres, porque esta conversión es tener un corazón libre, universal. Pero a veces nos resistimos a aceptar que nuestro corazón se abra, se ablande, sea libre.
¿Tenemos el corazón endurecido?
En este tiempo de cuaresma se nos invita a ser sinceros con nosotros mismos y ver ¿cómo está mi corazón? ¿huyo del corazón, me decido a divagar en el exterior? O ¿le escucho y reboso de dicha y bienestar?

miércoles, 7 de febrero de 2018

Formación...

Os comparto como se está trabajando en este curso de formación.
En este tiempo de formación de postulantes y novicias están trabajando un tema muy importante para nuestra vida monástica Cisterciense que es la Regla de San Benito. Un hombre del siglo V-VI que nos presenta un estilo de vida muy humano. 
Este tema se trabaja con los sentidos, porque ellos son  nuestra ventana al mundo. Gracias a nuestros ojos, orejas, boca,... podemos contactar con la realidad que nos rodea y con nosotros mismos. Por eso deben estar muy presentes en el estudio de nuestro temario, veremos que predominará uno en cada bloque, eso no quiere decir que los demás estén excluidos. Únicamente se manifiesta la hegemonía de uno de ellos y que nos servirá para agudizar nuestros sentidos.
De tal forma que en el  bloque A del temario, contextualización y vida de San Benito, reinarán los OJOS, cuando expongamos después el método epistemológico se comprenderá, (mirar).
En el bloque B, la Regla de San Benito, quedará simbolizado con las OREJAS (escuchar).
El bloque C, actualización de la regla, lo visualizaremos con la BOCA (dialogar)
En conclusión, necesitamos ojos para mirar a San Benito, orejas para escuchar la Regla y boca para dialogar con ella.



Método epistemológico o del conocimiento: MIRAR, ESCUCHAR Y DIALOGAR.

Una cuestión que os tendríais que plantear es la siguiente: ¿Cómo quiero conocer lo que aquí se me va explicar? Ante el conocimiento hay dos cuestiones inevitables. La primera que hace referencia al contenido, ¿Qué quiero conocer? Es decir la vida y la regla de San Benito y las repercusiones que pueda tener en nuestras vidas, y ¿cómo quiero conocer la vida y la regla? ¿Con qué método? ¿Con qué actitudes?
Yo os vuelvo a proponer que sería interesante y muy constructivo conocer la vida y la regla desde tres pasos progresivos y complementarios. Primeramente, mirar al otro. Aquí el otro es San Benito. Esa mirada tiene que ser cariñosa, cercana, comprensiva e inquieta. Una vez que lo hemos reconocido y le hemos dado existencia con nuestra mirada, escuchamos lo que esa persona ha pensado, sentido, vivido y reflexionado, como es la Regla. San Benito no escribe la Regla desde la indiferencia. Lo que en ella aparece es un mensaje  escrito para ser escuchado y asimilado, para ser recibido por nosotros. La escucha, es dejar que el otro y su mensaje entre en nuestro interior, le hagamos morada en nosotros, dejemos una estancia para él y lo que  nos quiere transmitir.
Mirar al otro, escuchar al otro son los pasos previos de todo diálogo. El dialogo es el encuentro  entre dos personas que comparten su logos, es decir, su palabra razonada, así se traduce, logos. Lo que San Benito nos comunica y lo que nosotros podemos responderle. El verdadero dialogo siempre ha dado muy buenos frutos. Ha servido para enriquecerse mutuamente, para conocerse y para amarse. También para perdonarse.

¿Qué sucede a veces? Que no nos miramos con ternura sino inquisitoriamente, que no nos escuchamos y por lo tanto el siguiente paso que debería ser el dialogo no se produce sino que la carencia de la escucha mutua nos lleva a monólogos. Aparentemente son diálogos pero en la realidad son monólogos (palabras para uno solo que no buscan la comunicación ni desembocan en una interactuación, es decir, son personas que se hablan sin escucharse) ¿Cuántas veces nos sucede eso?

miércoles, 31 de enero de 2018

La luz...

Celebramos el día de la Presentación del Señor, una fiesta llena de vida para nosotras como monjas cistercienses.

Hoy hemos llevado en la procesión unos cirios encendidos y me venía a la mente la pregunta que se hacía Guerrico de Igny, ¿Quién habrá que al llevar hoy el cirio encendido en sus manos no recuerde al instante a aquel bienaventurado anciano que al recibir hoy en sus brazos a Jesús, el Verbo en la carne como luz en la cera, afirmaba ser aquél la luz que había de iluminar a todas las gentes? En verdad también él era una antorcha ardiente y resplandeciente que daba testimonio de la luz y para esto había venido al templo guiado por el Espíritu Santo del que estaba lleno: para recibir tu misericordia, oh Dios, en medio de tu templo y proclamar que aquél era la misericordia y la luz de tu pueblo.

Realmente tú y yo, como ese anciano apacible, llevamos la luz no sólo en nuestros brazos, sino también en los sentidos.

Te invito a contemplar el cirio que resplandece en las manos de Simeón: encendamos también nosotros los cirios tomando la luz de él, quiero decir, las antorchas que manda el Señor tengáis en vuestras manos. Acércate a él y seremos iluminados, De este modo no seremos simples portadores de antorchas, sino que nosotros seremos antorchas que brillarán dentro y fuera, para vosotros y para vuestro prójimo. Ten, pues, una antorcha en el corazón, en la mano, en la boca. En el corazón, la antorcha brilla para nosotros mismos; en la mano y en la boca, brilla para el prójimo.

¡¡¡Coge el cirio en esta fiesta de la Presentación del Señor e ilumina tu corazón e ilumina a tu alrededor!!!

sábado, 20 de enero de 2018

Comienza un nuevo curso de formación...

Se ha dado comienzo a un nuevo curso de postulantes y novicias, en Monte Sión - Toledo-.

Comenzamos con un curso titulado "pertenencia a la orden". Profundizar en esa llamada que es un estilo de vida concreto, es primordial en el inicio.

Contamos con vuestras oraciones para que sigamos adentrándonos en el conocimiento de Jesús.

martes, 16 de enero de 2018

San Antonio Abad...

Hoy celebramos la gran figura de San Antonio Abad.

La historia del monacato comienza con San Antonio Abad, porque es el primer monje a propósito del cual poseemos escritos. Nosotras como monjas Cistercienses bebemos de esta tradición.

Os dejamos un texto que nos lleva a comprender qué es la llamada para San Antonio: 

"Algunos son llamados por la ley del amor depositada en su naturaleza y por la bondad original que forma parte de ésta en su primer estado y su primera creación. Cuando oyen la palabra de Dios no hay ninguna vacilación; la siguen prontamente. Así ocurrió con Abraham, el Patriarca. Dios vio que sabía amarlo, no a consecuencia de una enseñanza humana, sino siguiendo la ley natural inscrita en él, según la cual El mismo lo había modelado al principio. Y revelándose a él le dijo: "Sal de tu tierra y de tu parentela y ve a la tierra que Yo te mostraré" (Gen. 12,1). Sin vacilar, se fue impulsado por su vocación. Esto es un ejemplo para los principiantes: si sufren y buscan el temor de Dios en la paciencia y la tranquilidad reciben en herencia una conducta gloriosa porque son apremiados a seguir el amor del Señor. Tal es el primer tipo de vocación". Carta 1


lunes, 15 de enero de 2018

Algo nuevo brota...

La liturgia de hoy me lleva a meditar el testimonio que nos compartía una de las participantes del 13 de Enero en el Encuentro Monástico. Fue una experiencia que vivió viendo una película.

La película más o menos trataba sobre un matrimonio. Él la había regalado a ella una figura de cristal sumamente preciosa. A lo largo del tiempo el amor que había entre ellos se fue debilitando. Y, un día en una discusión, la chica, llena de dolor, cogió la figura de cristal, tan hermosa, y la estampó en el suelo, el resultado fue que se hizo añicos la figura, era totalmente irreconocible, no había ni un pedazo un poco grande para poder arreglarla. Después de muchísimo tiempo la relación entre ellos se fue sanando y volvieron a amarse, gracias a que Jesús estaba en medio de ellos. Entonces, hacia el final de la película apareció como con esos minúsculos trocitos de cristal se realizó otra figura de cristal aún más bonita. Era otra figura totalmente distinta a la anterior pero era con esos mismos trocitos de cristal que se habían roto.

Nos lleva a pensar como Jesús cuando algo se ha roto dentro de nosotros lo restablece, lo hace totalmente nuevo aun con esos trozos rotos que se dejan sentir dentro de nosotros.

¡¡¡NO TENGAMOS MIEDO, DIOS HACE ALGO NUEVO...!!!